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Archivo de la etiqueta: casas ecológicas

Tras unos días en Madrid buscando medio de transporte, conseguimos una súper furgo-cama gracias a la ayuda de bigotes. Unos días de preparación, revisiones y risas en el intento de apañarla como “casa” y ponemos rumbo al sur en busca de los últimos rayos del verano en una nueva granja en Huelva. Antes de llegar a destino, nos tomamos el privilegio de conocer lugares nuevos. Pequeña parada en Cáceres y llegamos a Villareal de San Carlos donde pasamos la noche en nuestro primer “furgoperfecto”. Un pueblo con encanto situado en pleno corazón del Parque Natural de Monfragüe donde aprovechamos para visitar la zona y preguntar a sus habitantes a cerca de la calidad de vida en aquel pueblito de Extremadura. La mañana nos sorprendió con un despertar entre ciervos en plena berrea y, sin conocer muy bien nuestro siguiente destino, dejamos que el viento nos empuje hacia Portugal. En busca de un nuevo furgoperfecto donde pasar la segunda noche en compañía de caravanas, llegamos a Monsaraz, un hermoso pueblo alcalino en las alturas custodiado por un gran castillo. Esa noche dormimos como reyes con unas vistas que quitaban el hipo.

Llegamos a Huelva un viernes y un viernes nos fuimos. Fue solo una semana en El Paraíso, la granjita donde Marco y Ana nos esperaban con los brazos abiertos y donde también conocimos a Hanna y Tom, una pareja de australianos que nos amenizaban las noches con sus sonatas de violín. El Paraíso es una casa de artistas con unas vistas de ensueño. Un ejemplo de vida alternativa donde los haya. Un claro y firme intento de vida autosostenible con independencia del poderoso caballero don dinero. Allí restauramos unos pequeños banquitos de meditación, ayudamos a construir el suelo de lo que sería un lavabo para wwoofers y nos quedamos con las ganas de aprender a tocar el didgeridoo. La humilde casa de una pareja de belgas que un día decidieron dejar lo que tenían para vivir una nueva vida, carente de privilegios y muy valiente. Marco, maestro de profesión, estudió bellas artes y, con sus fuertes manos y la paciencia que le caracteriza, construyó por si solo su ermita. Una ermita de la que cuelgan oraciones tibetanas y la que algún día estará repleta de monjes budistas.

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